¿Qué seguros desgravan IRPF en la declaración de la Renta?

Los seguros son uno de los productos más contratados por los españoles y según su modalidad puede que en determinados casos desgraven en la declaración de la renta.

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Seguro de coche

El seguro de coche y de moto es obligatorio en su versión de terceros para poder circular por España. La legislación obliga a que todos los conductores cubran lo que se conoce como responsabilidad social por los daños que puedan ocasionar a terceras personas. ¿Se puede desgravar en el IRPF? No, por más obligatorio que sea.

Existe una excepción y es la que se aplica a los trabajadores autónomos que utilizan su vehículo para fines relacionados con su actividad profesional. Dicho de otra forma, el transportista que tiene que pagar el seguro de su coche para poder trabajar o el comercial que se mueve con el vehículo para visitar clientes y que apenas le da uso personal. En estos casos sí podrán restar el importe del seguro al dinero que hayan facturado como un gasto más.

Seguros de hogar y vinculados a la hipoteca

El seguro del hogar es otro clásico que como norma no puede desgravarse en la declaración de la renta. Sin embargo, la fiscalidad del seguro del hogar prevé una excepción  que se aplica a los seguros vinculados a una hipoteca. Y es que si el banco obliga a firmar un seguro de hogar, el dinero que se pague por éste podrá incluirse dentro de la base imponible de la deducción por vivienda habitual.

Los seguros de vida vinculados a la hipoteca tienen un porcentaje de desgravación en el IRPF, siempre y cuando la vivienda haya sido adquirida antes del 1 de enero de 2013.

Los caseros también podrán incluir el seguro de hogar que pagan por la vivienda que tienen alquilada al hacer la declaración de la renta, minorando el importe de la prima del dinero que hayan recibido de alquiler.

Seguros de vida

En muchas ocasiones, el seguro de vida suele ser requisito indispensable para acceder a una hipoteca. Las primas abonadas de forma mensual no cuentan con beneficios fiscales ni desgravaciones, aunque sí disponen de ellas los denominados Planes de Previsión Asegurados (PPA).

Es importante diferenciar si el tomador del seguro y el beneficiario es la misma persona. En el caso de que sean personas diferentes, habrá que reflejarlo en el Impuesto de Sucesiones y Donaciones. Si por el contrario se trata de la misma persona, habrá que consignarlo en el IRPF.

Cuando tomador y beneficiario son diferentes personas se tributará en el Impuesto de Sucesiones y Donaciones. El impuesto recoge una exención cuando el beneficiario es el cónyuge, un ascendiente o un descendiente, una cantidad que dependerá de cada comunidad autónoma, ya que este es un tributo cedido a las autonomías.

En el caso de que el tomador y beneficiario sean la misma persona, el seguro abonará una cantidad cuando se alcance cierta edad. Si esa cantidad se cobra en forma de capital, se aplica una fiscalidad similar y una base imponible a la de otros productos financieros.

El beneficio se obtiene restando al capital obtenido las primas satisfechas. Además, la empresa aseguradora practicará una retención  sobre el rendimiento.
Si la cantidad se percibe en forma de renta, se aplica una fiscalidad similar a los rendimientos del capital mobiliario.

Seguros de salud

¿Es posible desgravar el pago de estas primas del seguro de salud?

Para abordar la cuestión es importante distinguir entre el particular, el autónomo y la empresa. Dependiendo de quién contrate habrá o no beneficios fiscales a los que poder acogerse.

El seguro de salud del autónomo

La fiscalidad de los seguros de salud no contempla ningún tipo de deducción en el IRPF para el seguro médico privado como norma general, si bien existe una excepción. Los trabajadores autónomos que suscriban el seguro de salud como alternativa al Régimen Estatal de los Trabajadores Autónomos o RETA sí podrán deducir las primas que paguen por su seguro hasta un máximo de 4.500 euros.

Y es que para los trabajadores autónomos el seguro médico sí representan un gasto deducible hasta el punto que podrán destinar hasta un máximo de 500 euros para el pago del seguro de salud y reducir así la factura fiscal. Los trabajadores por cuenta propia podrán, incluso incluir dentro de esta cantidad el seguro familiar que también cubra al cónyuge y los hijos menores de 25 años.

 En concreto, se eleva la deducción hasta 500 euros por persona en lugar de en su conjunto y además, se amplía hasta 1.500 euros la deducción en caso de las personas con discapacidad.

La deducción actúa como una reducción de la base imponible. Esto quiere decir que las primas de seguro satisfechas por el contribuyente en la parte de la cobertura se restarán del dinero que ha ganado a efectos de IRPF como por ejemplo ejemplo lo hacen los mínimos familiares y personales. Para entenderlo mejor, un autónomo que haya ganado 20.000 euros será como si sólo hubiese ganado 19.500 euros una vez practicada la reducción. Por lo tanto, el ahorro con el seguro de salud será directamente el tipo impositivo que le hubiese tocado pagar al hacer la declaración.

El seguro de salud de empresa

La tributación del seguro de salud cambia radicalmente cuando nos referimos al seguro de empresa y al Impuesto de sociedades. En este caso, la compañía podrá integrar como gasto deducible las primas que paguen a los trabajadores, algo que también pueden hacer los trabajadores autónomos con su seguro médico, tanto si tributa en el régimen de estimación directa normal o simplificada.

Lo que ocurre es que en este caso la fiscalidad del seguro médico privado de los empleados se considera un gasto social a efectos del Impuesto sobre Sociedades y por lo tanto se restará a la hora de calcular los beneficios que haya obtenido la empresa. Por eso mismo esta es una de las primeras ventajas que ofrecen las empresas a sus empleados como parte de su sistema de retribución flexible.

El seguro de salud para los particulares

Si una persona opta por contratar un seguro de salud privado por su propia cuenta y riesgo no obtendrá ningún beneficio fiscal. Sólo en algunas comunidades como Aragón o Islas Baleares se incluyen deducciones en la parte autonómica del impuesto.

Sin embargo, la cuestión es diferente cuando la empresa entra en juego y es quien paga efectivamente el seguro de salud privado. Para el empleado no tendrán consideración de retribución en especie los pagos del seguro de salud por parte de la empresa que no superen los 500 euros, como ocurre también en el caso de los autónomos. Si se supera esa cantidad, el exceso tributará como retribución en especie, integrándose en las rentas salariales del empleado.

Eso quiere decir que estarás ganando 500 euros por los que no será necesario pagar ningún tipo de impuestos en la declaración de la renta. De esta forma, si tu tipo medio fuese del 20% estarías ahorrando 100 euros al hacer el IRPF. Y todo por haber aceptado un seguro como parte de tus beneficios salariales.

En los casos de copago entre empresa y trabajador, se aplicará la misma normativa sólo que el capital se repartirá de forma proporcional según la cantidad que cada uno abone del seguro.

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