¿Cuáles son las manías más comunes al conducir,y cómo afecta a nuestro vehículo?

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La temperturta del motor

Si al arrancar esperamos unos 30 segundos antes de empezar la marcha, conseguiremos que el aceite llegue al circuito y así habrá una mejor lubricación. Sin embargo, tras este tiempo el coche no habrá alacanzado su temperatura ideal.

Lo que los expertos nos recomiendan es evitar a toda costa, hasta que el motor alcance la temperatura ideal, es pisar demasiado el acelerador o conducir de forma agresiva, ya que los cilindros, las válvulas y otros componentes de nuestro coche verán reducida su vida útil a la mitad.

Limpieza

Tanto por dentro como por fuera. Si queremos evitar averías, mantener el motor limpio nos ayudará a conseguirlo. Además, con un motor limpio nos resultará más sencillo localizar fugas y será más cómodo para hacerle los mantenimientos.

En cuanto a la parte exterior del coche, recuerda que tanto el polvo, como el barro o los excrementos de pájaros pueden corromper la pintura.

La limpieza de tu coche debe hacerse con productos específicos y protegiendo las partes eléctricas.

Deja respirar al motor tras un esfuerzo extra

Al realizar trayectos largos o por carreteras donde el coche tiene que hacer un mayor esfuerzo, debemos tener en cuenta varios aspectos.

Los coches que más sufren estos sobreesfuerzos son aquellos equipados con mecánicas de turbo, ya que estos alcanzan temperaturas de unos 300 grados en los vehículos diésel y 500 grados en los de gasolina.

¿Qué manías debemos evitar?

Apagar el motor inmediatamente al llegar a nuestros destino pues el aceite que mantiene el circuito tendrá tendencia a carbonizar y provocar averías. Para evitarlo, lo mejor es mantener el coche un par de minutos al ralentí, para enfriar el turbo.

Una mano pegada a la palanca de cambios

Los cambios de marcha en ciudad son constantes en los coches manuales. Es habitual ver a muchos conductores llevar la mano pegada a la palanca de cambios. Actuando de esta forma ejercemos una presión sobre los mecanismos internos de la transmisión y desgastamos los sincronizadores y rodamientos, lo que se convertirá a largo plazo en vibraciones y engranajes de marchas más imprecisos.

Además, ante un imprevisto llevar las dos manos al volante puede evitar un accidente, no olvidemos que a 120 km/h., se recorren 33 metros en un segundo y que nuestro tiempo de reacción en circunstancias normales, se encuentra entre el medio y un segundo.

Los neumáticos

Intenta revisar la presión de los neumáticos al menos una vez al mes, ya que si no se hace pueden gastarse irregularmente y deteriorarse de forma prematura. Del mismo modo, sin las presiones correctas las posibilidades de sufrir un reventón se multiplican.

Aparcar es el punto débil de todo conductor, según una encuesta el 30% de los españoles reconoce no saber aparcar. De hecho, los golpes originados en le aparcamiento son responsables de una gran parte de las visitas al taller.

No aparques subido al bordillo o dejando las ruedas apoyadas en ellos, ya que al hacaerlo puedes provocar pequeños cortes en la superficie o deformaciones que repercutirán sobre la suspensión.

Embrague

El embrague es una de las reparaciones más caras, un embrague dañado deja inservible el sistema de transmisión del vehículo pues es imposible accionar el cambio del coche.

El mal uso del embrague es algo que puede provocar un mayor desgaste de sus componentes, produciendo fricciones internas y afectando a todas las piezas que actúan sobre el mismo, lo que se traducirá en su sustitución prematura.

Abuso excesivo de los frenos

Volvamos a los tiempos de la Autoescuela donde un profesor te decía que existían dos formas de frenar el coche. La primera era reduciendo con el cambio de marchas, lo cual el coche agradecía, y la segunda, pisando el freno.

El término freno motor consiste en la reducción de la velocidad del vehículo, prescindiendo del pedal del freno, ayudándonos de la relación de marchas y sus correspondientes engranajes.

Pisar el pedal de freno durante un largo periodo de tiempo acarrea mayores desgastes de discos, pastillas y líquidos de frenos. Si queremos alargar la vida de nuestros frenos, debemos utilizar una relación de cambio más corta y dejar que el freno motor haga el trabajo del sistema de frenado.

Los badenes existen

Pasar por encima de los badenes como si estos no existieran es una forma fantástica de cargarte un neumático, arruinar una llanta, o destrozar la suspensión. Reduce cuando te aproximes a uno y pásalo con suavidad.

La función de los badenes es avisarnos de un tramo “peligroso” en una recta o zona en la que debemos aminorar la marcha.

Forzando reserva

En el depósito se acumulan las impurezas de los combustibles que, en caso de llegar a la reserva, son absorbidos por el sistema de alimentación y obstruyen los inyectores.

 No quieres eso para su coche y menos para tu bolsillo, pues tendrías que pagar 600 euros en el taller. Lo más recomendable es repostar cuando te quede más o menos un cuarto de depósito.

 

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