¿Cómo tener rentabilidad durante toda la vida?

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Conseguir ahorrar y hacer una acertada elección y planificación de los productos en los que se ahorra, puede ser la clave para una economía personal saneada, capaz de encajar los imprevistos que surgen a lo largo de la vida y de ir además construyendo un colchón para la jubilación. Una tarea que no puede reducirse a unos años y si se  desea, y puedes permitírtelo, crear una estructura de ahorro e inversión con la que intentar tener el máximo de frentes cubiertos deberás tener  presente que no podrás gastar más de lo que ingresas y  deberás reservar para tu colchón financiero particular una parte, por pequeña que sea, de tus ingresos habituales.

El vínculo con el banco comienza  con el inicio de la actividad laboral,  a partir de los 25 años se toman las primeras decisiones financieras. Luego, en paralelo al curso de la vida, vendrá la petición de una hipoteca y cuando la actividad profesional ya se haya asentado lo suficiente, con suerte ya cumplidos los 40 años, comenzará la etapa en la que hacer planes financieros más ambiciosos.

Entre los 40 y los 55 años, es la etapa crucial para el ahorro y la inversión, ya sea lo más inmediato, lo del medio plazo y lo más a futuro, la jubilación.

Comienza ya en serio una tarea que requiere “tiempo, constancia y diversificación”. Tiempo para comenzar a ahorrar cuanto antes; constancia con la que ahorrar de forma periódica, de modo que el ahorro tenga un lugar sin discusión en la economía familiar; y diversificación para no poner todos los huevos en la misma cesta. En definitiva, para no sufrir en exceso los varapalos bursátiles si se ha invertido todo en Bolsa o para no quedarse con una rentabilidad mínima tras una vida de ahorro si se ha sido demasiado conservador con la inversión. Aunque siempre siendo fiel al perfil de riesgo de cada uno para evitar sorpresas desagradables y sin perder de vista las necesidades de liquidez y el horizonte temporal en el que se desea recuperar el dinero.

Es aconsejable la combinación de productos, como fondos de pensiones, planes de pensiones y planes ahorro 5, con los que aprovechar al máximo los beneficios fiscales. Así, los fondos de inversión, aptos para cualquier edad y completamente líquidos, van a pertimir los traspasos sin tributar por las plusvalías, una práctica ideal para preservar el capital en momentos de volatilidad. Los planes de pensiones permitirán rebajar impuestos aunque no son líquidos hasta pasados diez años, y solo si se contrataron a partir de 2015, y exigen mayores impuestos que otros productos de ahorro en el cobro.

“La fiscalidad es un condicionante relevante ya que al final lo importante es el dinero que nos llega al bolsillo después de pagar impuestos”. Las comisiones son otro factor clave ya que pueden ser una losa en el largo plazo y restar claramente rentabilidad. “Lo caro no es pagar mucho sino pagar por nada a cambio”.

Si quieres empezar a pensar en tu futuro y necesitas un plan de ahorro, llámanos, te aconsejaremos sin compromiso.

Fuente 5 Días

Segur Globality.

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