Cinco claves para detectar el ictus

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Según recientes estudios, se cree que al menos una de cada seis personas sufrirá un ictus a lo largo de su vida, aumentando el riesgo a partir de los cincuenta años de edad.

Un ictus, o infarto cerebral, es un trastorno circulatorio que produce una alteración de carácter transitorio o definitivo en el funcionamiento de una o varias partes del cerebro dando lugar a síntomas como los que vamos a tratar a continuación o, en el peor de los casos, la muerte. Además, el ictus es la primera causa de discapacidad en adultos y la primera causa de muerte en las mujeres europeas.

Pero antes, veamos algunos de los factores que más comunes que pueden derivar en un ictus son:

  • Genética. Es una enfermedad que, tristemente, tiene un marcado carácter hereditario.
  • Haber sufrido otro ictus previamente. Sí, has leído bien, e ocasiones sucede pero no tiene la suficiente fuerza para alertarnos logrando hacer una vida normal. El ictus suele repetirse transcurridas unas semanas o meses pudiendo aumentar la gravedad de los síntomas.
  • Tabaquismo u alcoholismo.
  • Obesidad.
  • Hipertensión.
  • Colesterol.
  • Inactividad física. ¡POR CADA PASO QUE DAS TU ESPERANZA DE VIDA AUMENTA!
  • Diabetes

¿Qué sintomatología nos puede alertar?

  • Falta de sensibilidad en media parte del cuerpo y, a su vez, pérdida brusca de la movilidad o fuerza sobre todo en partes como piernas o brazos.
  • Aparición brusca de dolor de cabeza.
  • Pérdida repentina de la capacidad para hablar y ser entendido. Digamos que el cerebro no envía las señales adecuadas y por tanto, no logramos hablar con normalidad. Al igual, también tendremos problemas para entender los mensajes que nos emiten los demás.
  • La visión también se ve afectada en uno o en los dos ojos. ¡Uno de los síntomas más tempranos!
  • La pérdida de equilibro y estabilidad es, en la mayoría de los casos, uno de los signos más alarmantes.

Si reconoces esto en alguna ocasión (ojalá no sea así), ¡VE AL MÉDICO DE INMEDIATO! En estos casos, el tiempo es oro. La pena es que ni la medicina puede asociarlos directamente al ictus en primera instancia hasta que no se representan bien generando un cuadro, ¡sería tiempo ganado!

  • Te hemos enseñado a detectar los síntomas de un ictus, pero comprendemos que hay ocasiones en las que identificarlos puede resultar algo complicado. Por eso, queremos darte tres pautas para que, ya que detectarse el ictus uno mismo suele ser algo complicado, las apliques con aquel allegado de quien sospechas, puede estar sufriendo uno.

Son tres pruebas que te confirmarán si existe una razón para llamar a urgencias. Recuerda que no hace falta que se den todos estos factores, un solo síntoma ya es una emergencia.

1. Pídele que levante los dos brazos.
Si siente debilidad en alguna de sus extremidades, ya sean brazos o piernas, pídele que levante ambos brazos a la vez, o que se siente y levante las dos piernas al mismo tiempo. De este modo podrás comprobar si hay algo inusual. Si no puede levantar tanto uno como el otro por falta de fuerza estaremos ante un probable síntoma de ictus. Llama a emergencias.
2. Haz que sonría.
Otro de los síntomas más habituales de ictus es la parálisis facial. A veces, puede ocasionar pérdida de visión, pero otras resulta más difícil de identificar. Simplemente pidiéndole que sonría podrás comprobar si la comisura de sus labios se tuerce hacia uno de los lados, dejando el otro prácticamente inmóvil. Una boca torcida puede ser un síntoma de parálisis facial, y suele venir acompañada de una sensación de acorchamiento u hormigueo
3. Pregúntale cosas concretas.
La dificultad en el habla y el entendimiento es también un síntoma común. Para comprobar que está teniendo problemas de comunicación, señala un objeto (bolígrafo, televisión, periódico…) y pregúntale “¿Qué es?”. Si al responder cambia el orden de las sílabas o pronuncia mal el nombre del objeto, podría ser un síntoma de ictus. Si todavía te surgen dudas, pregúntale a tu interlocutor “¿Qué está sucediendo a tu alrededor?”, para que describa la situación (dónde está, qué está haciendo, con quién…) y si responde entrecortado o se explica sin coherencia, no lo pienses más y llama a emergencias. Algo no funciona correctamente. En los casos más graves puede existir un mutismo.
Una vez identificado cualquiera de estos síntomas, llama a emergencias (112, ó 061 en según qué Comunidades Autónomas) y explica con concreción la sintomatología para que activen el protocolo de ictus y envíen una unidad preparada, habiendo avisado al centro hospitalario pertinente y no perder tiempo.
Memoriza este sencillo procedimiento en 3 pasos ya que nunca sabes cuándo vas a necesitar utilizarlo, y comparte tus conocimientos con tus amigos, familiares y compañeros de trabajo o clase. Es muy importante que todos sepamos reaccionar ante un posible ictus.

Conociendo todo esto y transmitiéndolo a los demás, también estaremos contribuyendo a salvar vidas.

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